lunes, 27 de abril de 2009






Miradas que gritan hablando.


Gritan lo que no se oye.


Lo que no se debe decir.



Palabras que callan.


Silencian lo incómodo.


Haciéndolo notar.



No existe tal paciencia.


Aquí no.


Tan sólo es esperanza.



Cuando baje la marea.


Desaparecerá con ella.




Y entonces,


las miradas dejarán de matar.


Y yo escucharé,


lo que tú no puedes decirme.



jueves, 2 de abril de 2009


...


(1, 2...)


Corre.


(...3, 4...)


Ve.


(...5, 6, 7...)


Escóndete.


(...8, 9, 10! )


Ya no quiero encontrarte.



...



Un silencio interrumpe nuestra sórdida pero banal conversación.


Lo necesitaba.


Necesitaba oír el silencio.


Me pitan los oídos cuando te acercas.


Y el estómago sube trés centímetros más.


La verguenza inunda mis mejillas.


Y las gafas, caen,


solas,


sobre el metal.


Mis manos resbalan.


Yo también.


Intento esquivarte.


Otra punzada.


Más dolor.


No quiero eso.


No se qué quiero.


Y tú?

domingo, 15 de marzo de 2009


El musgo, pensaba; qué es el musgo?
Quizás, pensó, quizás sea una planta no vascular que presenta un ciclo vital con alternancia de generaciones heterofásica y heteromórfica; como bien explica la Wikipedia. Pero pensaba también en abstraerse de términos científico-miérdidos y decidió cavilar para sí mismo, abstrayéndose de todo aquello que ya conocía.

Dióse cuenta de que todo término para designar cualquier elemento, carecía de ninguna explicación.
Jugamos a darle nombre a las cosas, las dividimos en porciones ínfimas, estudiamos su composición y su forma...al final no nos queda nada, porque no sabemos nada, porque lo que aprendemos no está en los libros de historia, la historia que sabes, es la que vives.

Entonces, qué es el musgo?

Es lo que tu quieras que sea.

Los días de sol te cuecen las ideas.

martes, 7 de octubre de 2008

Lloraba al ver su indiferencia. Y el insistía. No puedo soportarlo más. Ella, callada, abrazaba su edredón, como si fuera lo último que le quedara.

Observaban cómo se iba apagando, cómo se estaba consumiendo, cómo, sin quererlo, se les iba de las manos.

Tenía los labios hinchados, los ojos se le llenaban de lágrimas y mientras tiritaba de dolor se recordaba a sí misma lo éstupida que era.

Cada pañuelo que tiraba al suelo era un recuerdo, un momento para olvidar. Se ahogaba, los dientes se enrojecían, los pulmones se encharcaban, el corazón se detenía, pero nada importaba, ya no.

Poco a poco, notaba como su cuerpo se helaba, enblanquecía; y allí, yacía su cuerpo, tendido en la cama, apenas con vida.

Su existencia se consumía, las experiencias, los errores, los temores y la rabia se iban desvaneciendo en el olvido.

Ya con su último aliento, dirigió su mirada hacia la ventana y comprobó que llovía, llovía desde el primer día.


Lyenn.

lunes, 29 de septiembre de 2008


Cómo no fiarse de que no es el típico malnacido?


Que nó es el mismo que te alaga y te adula si no un ser despreciable, al cual tú, no eres más que un tipo de pasta con forma de cuerdas finas extruidas en un plato de sopa.


Comparo el comportamiento con otros especímenes anteriores a éste y, el resultado, es el mismo.


Estoy desconcertada, confusa.


Supongo que nunca se termina de conocer enteramente a una persona y eso me aterra.


Quiero entenderlo todo, algo inviable.


Cuanta más ansia de comprender, más crece en mí una sensación de agobio insoluble, se agarra a mi mente como una garrapata a un perro pulgoso.


Me aferro en el pasado, en los malos tragos, las malas experiencias, ésas que te hacen madurar y curtirte para otro posible ataque, y esto, obviamente me causa inseguridades las cuales no son más que proyecciones mentales.



Estaré loca?
Tendré algún trastorno paranoide?

Las relaciones humanas, los pensamientos y sentimientos, son algo que está fuera de mi alcance.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Hostilidad e ironía


Porqué desconfío?

Acaso tengo motivos para hacerlo?

O es que doy por hecho que se van a aprovechar de mí?

Me engañarán, me harán daño.

Es algo que siempre he tenido presente, la desconfianza crece en mí cuanto mayor es el aprecio hacia las personas, como si telas de araña se tratase, flaqueo cayendo en sus redes, como una mosca más. Eso, una mosca.

Una mosca que investiga insaciablemente pruebas de intenciones hostiles, hechos que dañen su persona.

Temo a la conversación, a la información falsa, palabras que puedan ser usadas en mi contra, promesas y alagos que haga que entre en su juego perverso.

Confundo equivocación con intencionamiento, broma con ofensa, respeto con burla y ayuda con crítica.

Guardo rencor a toda aquella persona que ha creado en mi un sentimiento de inseguridad, no olvido insultos, injurias y desprecios de los cuales creo haber sido objeto.

Siempre estoy pendiente de vuestras malas acciones, vuestros pensamientos y movimientos, respondo con ira a cualquier tipo de ultraje que percibo y consecuentemente habitúo a tener problemas con vosotros, pequeños monstruos.

Respondo con protestas directas, quejas recurrentes y distanciamientos claramente hostiles.

Puesto que siempre estoy atenta a las posibles amenazas, semejo cautelosidad aparento ser fría y no tener sentimientos de compasión.


Hostilidad e ironía.

He aquí el motivo de porqué.